Es una de las preguntas que más nos hacen en las visitas: si toca cambiar el sistema de calefacción de una vivienda en Majadahonda, ¿compensa seguir con gas o pasarse a aerotermia? No hay una respuesta única válida para todas las casas, pero sí hay una manera honesta de plantearla: entender cómo funciona cada sistema y mirar las características concretas de tu vivienda antes de decidir.
Cómo funciona cada sistema
Una caldera de gas, incluida una de condensación moderna, genera calor quemando gas natural o propano. Las calderas de condensación aprovechan parte del calor de los gases de combustión que antes se perdía por la chimenea, por lo que su rendimiento sobre el poder calorífico del combustible es alto comparado con una caldera antigua. Sigue siendo, en cualquier caso, un sistema que depende de quemar un combustible fósil.
Una bomba de calor aerotérmica no quema nada: usa electricidad para mover un refrigerante que extrae calor del aire exterior (incluso con el aire frío, hay calor que extraer) y lo transfiere al circuito de calefacción y al agua caliente de la vivienda. La particularidad de este proceso es que, por cada unidad de electricidad que consume el compresor, el sistema es capaz de entregar varias unidades de calor, porque la mayor parte de la energía térmica viene del aire exterior, no de la electricidad en sí. Es el motivo por el que se habla de la aerotermia como un sistema “eficiente”: no es que la electricidad rinda más por arte de magia, es que gran parte del calor entregado no hay que pagarlo, está en el aire.
Esa diferencia de principio de funcionamiento es la base de casi todas las demás diferencias prácticas entre un sistema y otro.
Cuándo tiene más sentido cada una
No es una cuestión solo de gustos: depende bastante del tipo de vivienda.
Chalets y adosados con tejado y espacio exterior. Son, en general, las viviendas donde la aerotermia encaja mejor: hay sitio para la unidad exterior sin molestar a vecinos, suele haber margen para revisar el aislamiento si hace falta, y es habitual que convivan con suelo radiante o con la posibilidad de instalarlo, que es el emisor con el que la aerotermia rinde mejor. Son también las viviendas donde con más frecuencia se combina con placas solares, porque hay tejado propio.
Pisos y viviendas en comunidad. Aquí la viabilidad depende mucho de si la comunidad permite instalar una unidad exterior y de dónde. No es imposible, pero hay que estudiarlo caso a caso antes de dar nada por hecho.
Viviendas con radiadores de alta temperatura y mal aislamiento. Una aerotermia puede funcionar con radiadores existentes si se elige un equipo de alta temperatura, pero el rendimiento y el confort suelen notarse más si la vivienda tiene un aislamiento razonable. Si tu casa pierde mucho calor, puede merecer la pena revisar el aislamiento antes o a la vez que el cambio de sistema.
Viviendas con caldera de gas muy reciente. Si tu caldera tiene pocos años, lo habitual es aprovecharla hasta el final de su vida útil, salvo que tengas otro motivo de peso (placas solares ya instaladas, por ejemplo) para adelantar el cambio.
Por qué cada vez más gente se plantea dejar el gas
Hay varios motivos detrás de este cambio de tendencia, y conviene separarlos:
- No depender de un combustible que compras fuera de casa. Con aerotermia, la “materia prima” (el aire) no se compra ni se factura por separado; lo que se paga es la electricidad que mueve el sistema.
- Combinarla con producción propia. Si tienes o vas a instalar placas solares, tiene sentido que el consumo eléctrico de la calefacción pueda, al menos en parte, cubrirse con tu propia producción en las horas de sol. Con una caldera de gas esa posibilidad no existe, porque no consume electricidad para generar el calor.
- Un único sistema para calefacción, agua caliente y, en muchos equipos, refrigeración. Según el modelo, una bomba de calor aerotérmica puede sustituir a la vez a la caldera y, en parte, al aire acondicionado, lo que simplifica el número de equipos de la vivienda.
- Posibles ayudas o bonificaciones. Algunas convocatorias de ayudas y bonificaciones municipales premian el paso a sistemas de climatización que no dependen de combustibles fósiles. Como explicamos en la guía de ayudas para autoconsumo en Majadahonda, el detalle de cada convocatoria cambia con el tiempo y conviene comprobarlo en la fuente oficial en cada caso, no darlo por sentado.
Ninguno de estos motivos garantiza que cambiar compense en todos los casos: en una vivienda con una instalación de gas reciente y en buen estado, por ejemplo, puede no ser el momento.
Qué pasa con el mantenimiento
El mantenimiento de ambos sistemas es distinto, no necesariamente “mejor” en un caso y “peor” en el otro. Una caldera de gas requiere revisiones periódicas ligadas a la combustión (tiro, estanqueidad, niveles de monóxido de carbono) que marca la normativa de gas. Una bomba de calor aerotérmica no quema nada, por lo que ese tipo de revisión no aplica, pero sí conviene revisar el circuito frigorífico, los filtros y la unidad exterior con cierta regularidad, de forma parecida a como se mantiene un equipo de aire acondicionado.
Qué significa esto para tu vivienda
La respuesta correcta no es “aerotermia siempre” ni “gas siempre”: depende del tipo de vivienda, del estado de tus emisores de calor, del aislamiento y de si piensas combinarlo con solar. En el estudio inicial miramos justo esos puntos —tu sistema actual de calefacción, los radiadores o el suelo que tienes, el espacio disponible para una unidad exterior— y te decimos con franqueza si en tu caso tiene sentido pasarte a aerotermia ahora, esperar, o plantear un esquema combinado.